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20 mayo 2010

El origen del corrector líquido

Hoy en día está casi todo informatizado y los correctores son informáticos, pero hasta hace no tantos años el corrector líquido fue algo muy comúnmente utilizado por oficinistas y estudiantes.

Su inventora fue Bette Nesmit Graham (1924-1980) una mujer divorciada y madre de un hijo que en 1946 tuvo que ponerse a trabajar para poder subsistir. Fue contratada como secretaria en el Texas Bank and Trust y allí se dio cuenta de lo difícil que era borrar los errores cometidos a la hora de mecanografiar en los principios de las máquinas de escribir eléctricas. Para ganarse un sobresueldo se ofreció para pintar las ventanas del banco durante sus vacaciones de verano. Se percató entonces que los fallos que podía haber en los marcos de las ventanas quedaban “corregidos” tras pasarle una capa de pintura blanca. Elaboró una mezcla casera con pintura blanca y agua y estuvo durante un tiempo probando en secreto ese líquido en los documentos de su trabajo. Durante cinco años y con la ayuda del profesor de química del colegio de su hijo consiguió desarrollar en 1956 un compuesto capaz de corregir cualquier fallo en un documento sin dejar apenas rastro y secándose al instante. Intentó vender el invento a la empresa IBM, pero declinaron la oferta, así que decidió crear su propia empresa comercializar el producto bajo el nombre de Liquid Paper. En 1968 el producto ya era altamente rentable y en 1979 decidió vender la empresa a Gillette Corporation por la suma de 47,5 millones de dólares. Bette Nesmit Graham falleció un año después a la edad de 56 años. El importe de la venta fue heredado por su hijo, Michael Nesmith que donó el 50% de dicha cantidad a obras benéficas. En Europa al corrector líquido se le conoce como Tipp-ex (nombre de la empresa alemana que empezó a comercializarlo)

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